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No hace mucho nos hemos despertado con la noticia de que el Estudio Nacional del Semen en Jóvenes Españoles revela un deterioro en la calidad de nuestro semen. Nada tiene que ver con la crisis y el descenso de la Bolsa, puesto que la menor fertilidad de nuestra cabaña nacional de hombres viene siendo un proceso lento, pero constante, desde hace algunas décadas. Dejado a un lado la contaminación y el estrés como factores clave del deterioro seminal, nos parece importante destacar el aspecto positivo por lo que de pedagógico tiene: el semen mejora si se produce con regularidad.
Se ha publicado que una de las investigadoras del mencionado estudio nacional, la doctora López Teijón, ha comentado al respecto que "lo único" que mejora la calidad del semen en individuos sanos y sin problemas es "eyacular mucho, sólo o acompañado". Bien está que se aclare esto también desde el punto de vista de la salud reproductiva, pero insistamos que desde todos los puntos de vista es saludable.
Cuántas parejas hemos visto en conflicto por los desacuerdos sobre la frecuencia en que deben tener sus relaciones sexuales. El problema es que, en demasiados casos se liga la eyaculación al coito, como si esa fuera la única manera de conseguirla. Pesa la tradición machista y generalmente son hombres quienes consideran que el débito conyugal consiste en que su esposa debe atenderles sexualmente. Una visión de la sexualidad más sana, y menos dependiente, les permitiría atender su higiénica frecuencia eyaculatoria considerando también la masturbación como hábito de higiene personal que no precisa necesariamente ser comentado o compartido u2014como otros hábitos higiénicos cotidianos u2014. Tenemos los genitales a mano y no por casualidad. Lejos ya de antiguos prejuicios, es hora de reivindicar la saludable masturbación. En suma, por el bien de uno mismo y de la pareja, no es necesario esperar a que la otra persona esté dispuesta para el sexo. Cada uno tiene el privilegio de eyacular cuando le apetezca. Cada ser humano tendría que ser capaz de autogestionar su sexualidad, independientemente de que sea un placer compartirla y un forma de privilegiada comunicación.
No dejamos de recordar que también el buen sexo, es decir, aquel que atiende la frecuencia eyaculatoria del hombre y la frecuencia orgásmica de la mujer, además de promover la salud reproductiva de ambos y de mejorar la calidad de la relación de pareja, facilita la prolongación de la propia vida sexual en edad avanzada. Ya la investigación pionera de Masters y Johnson, en los años 50 del pasado siglo, puso de relieve que las personas que desde su juventud mantienen una saludable frecuencia de relaciones sexuales, son las que las prolongan hasta edades bien avanzadas. Un axioma en biología es aquel de que órgano que no trabaja se atrofia. El sexo no es una excepción. Mantén en forma los genitales y mejorarás la calidad de los espermatozoides.