Lo sospechábamos pero no sabíamos cuántos eran capaces de lograr mentirnos de esa manera. Y la encuesta Vielle lo logró. El estudio realizado por expertos se realizó en Inglaterra, donde evaluaron a mil hombres y mujeres entre los 18 y 65 años. En ella, el 15% -porcentaje no menor- de los hombres admitió que alguna vez en su vida había fingido el orgasmo, y la mitad de estos machos aseguró que haberlo hecho dos tercios de las veces.
Ahora bien, el estudio aseveró que las causas que llevan a los hombres a fingir un orgasmo son muy distintas a las de las mujeres (la mitad de ellas dijo que aún finge orgasmo a veces). Y una de las causas más conocidas dentro de los orgasmos fingidos masculinos es la eyaculación retardada, problema que sufren cada día más hombres en el mundo. ¿El problema?, que si el hombre finge una o dos veces, el cuerpo aprende el patrón de conducta y puede llegar a convertirse en un hábito. ¿Otras razones? Según el estudio, hay hombres que también fingen por miedo a ser "cazados" y embarazar a la pareja de ocasión. Entonces, como temen a esta paternidad no deseada, optan por reprimir el orgasmo real y lo fingen. Otras veces, los hombres desean terminar el sexo lo antes posible, o se desconcentraron o simplemente están pensando en otra cosa.
Su fisiología lo delata
Debido a la fisiología masculina, el hombre no puede disimular una excitación, pues ésta requiere de una erección. Sin embargo, no siempre que el pene esté en erección significa que nuestra pareja está excitada. Hay que recordar que ésta es un reflejo medular que se activa por muchos estímulos y no siempre de corte erótico. De allí que un hombre pueda tener relaciones sin estar totalmente excitado o entusiasmado, sino que puede tener erecto el pene sólo por la caricias previas de su pareja.
Por otra parte, el clímax y la eyaculación en el hombre generalmente van unidos, pero son cosas diferentes que pueden ir separadas sin problema. Es decir, puede haber orgasmo sin eyaculación (como ocurre en niños prepúberes o adultos medicados) y eyaculaciones sin orgasmo.
¿Y cómo se comportan cuando mienten?
Pues igual que siempre. Hacen, al igual que las mujeres, los mismos movimientos y sonidos que hacen cuando tienen realmente un orgasmo. No hacen ni más ni menos que lo mismo. Y la mujer no puede "pillarlos", pues una vez que salen, su pene se comporta igual a como si hubiese tenido uno. Además, la eyaculación generalmente se funde con los fluidos femeninos, así que ni por eso lo descubrirás.
La única forma que podría delatarlo sería que se comportara extraño al momento de "supuestamente" llegar al clímax y que quedara con un aire de culpabilidad cuando cae sobre tu lado de la cama, esquivando la mirada.
El hombre sobreexigido
Para el sexólogo Enrique de Rosa: "El hombre suele fingir menos que la mujer pero también existe esto como posibilidad, Una de las cuestiones que a veces se olvida es que el hombre también tiene aspectos ligados a la sugestibilidad importantes, aunque habitualmente se los adjudiquen a las mujeres. Es decir, muy frecuentemente hablamos de comportamientos teatrales, o lábiles, o (personas) sugestionables, o más llanamente hablamos de histeria, pero de alguna manera pensamos en las mujeres. Entonces, el fingir, el disociar el sentimiento, la idea de la emoción expresada aparece como prerrogativa de las mujeres, sin embargo, dado que el mismo tipo de estructuras y defensas se dan en los hombres, el hombre si finge en diversas ocasiones. Quizás el hecho que se presente menos sea, entre otras cosas, que el imperativo o la presión puesta sobre la expectativa de "cumplimiento" son diferentes en hombres que en mujeres. El hombre debe poder tener potencia sexual (erección por ejemplo) para poder satisfacer a una mujer, y que ésta logre el orgasmo, dato por lo cual es "evaluada". Al hombre se lo evaluará por su potencia pero no por su capacidad de tener orgasmos y de allí también la menor expectativa al respecto. Quizás su capacidad histriónica sea lo que limite la eficacia de la presentación teatral".
Con lo anterior, es importante como pareja estar atenta a las señales que puede estar manifestando nuestra pareja. Es decir, saber cómo se encuentra emocionalmente, si acaso le hemos exigido más de la cuenta y si conocer de nuestra situación sexual. La comunicación y consecuente apoyo es esencial para poder sobrellevar la mayoría de las causas que hacen que el hombre finja. Con respeto y atención, es posible que jamás necesite hacerlo.