Aunque muchos se puedan sorprender, la inminencia de una relación sexual o el mismo hecho de orgasmar pueden, literalmente, suponer un fuerte dolor de cabeza.
El dolor de cabeza asociado al sexo no es un problema frecuente, de hecho no es bien conocido el mecanismo neurofisiológico subyacente que provoca que alguien experimente tan peculiar respuesta ante una excitación sexual creciente o inmediata al orgasmo.
Únicamente se reconocen como causas orgánicas conocidas algunos problemas vasculares intracraneales: la hemorragia subaracnoidea, el aneurisma disecante o el angioma. Por fortuna, también estos casos son aún los menos frecuentes entre los dolores de cabeza asociados al sexo y clínicamente se reconocen por la brusquedad, persistencia e intensidad del dolor y la presencia de otros síntomas neurológicos tales como la rigidez de nuca. Obviamente la entrevista clínica inicial aclara la mayor parte de los casos y sólo en contadas ocasiones se requiere evaluar mediante una resonancia magnética nuclear (angioresonancia).
En nuestra experiencia clínica, no suele ser casual la presencia de semejante síntoma. De hecho el prototipo es un hombre, que podríamos considerar muy rígido y muy preocupado por su desempeño sexual. No necesariamente es un ser agobiado o inseguro %u2014que también puede ser frecuente%u2014 pero sí está bastante obsesionado por lograr metas en su actividad sexual: que la pareja disfrute, que lo valore como el mejor amante, que el sexo sea tan bueno que ella prácticamente quede vacunada frente al riesgo de la infidelidad... Vamos, que no es extraño que le duela la cabeza. No se dan cuenta, pero con tal disposición casi lo que menos tienen presente es el sexo. Su cabeza no para de trabajar y de estar pendiente de todo, y digamos que, en algún momento, ésta se rebela y se queja.
Lo más habitual es que estos dolores sean episódicos y que, con la terapia sexual adecuada %u2014psicoterapia de orientación sexual%u2014, remitan en poco tiempo. Fundamentalmente en los casos en los que el dolor es bastante prolongado (incluso hasta 24 horas o más tras el orgasmo) es frecuente que integremos en el tratamiento una medicación antiinflamatoria o betabloqueante para, desde bien pronto, revertir este desagradable síntoma.
Qué?Cuando?Dónde?
Suscribite y recibí en tu email lo mejor de la semana