Cuando se deja fluir con naturalidad la fantasía al calor de las manos recorriendo el cuerpo en busca de sensaciones que llevan a satisfacer el deseo, se comprende por qué ninguna mujer debería renunciar a masturbarse; no sólo por lo que supone de autoconocimiento sino también porque estimula y ahonda en gran medida el disfrute. En este sentido, reconocidos profesionales del campo de la psicología y la medicina recomiendan el autoerotismo como una de las formas más auténticas y maduras de sexualidad.
Si la masturbación se reduce a una simple descarga sexual a solas, la sexualidad se empobrece, ya que masturbarse es siempre placentero y no sólo como sustituto del amante, sino que también es una práctica que relaja tensiones, evita el estrés y contribuye a la serenidad y el equilibrio personales.
Asimismo, enseña y prepara sensualmente para guiar al amante por la ruta del placer a través del propio cuerpo, completando los juegos eróticos entre dos.
En este momento el placer gana intensidad y de la vulva empieza a salir un líquido que la lubrica para ayudarte con tus caricias. , no existe una única técnica para masturbarse sino muchas, que cada mujer ha de descubrir por sí misma y que va alternando o cambiando a medida que se conoce mejor